Leonardo Valente y su experiencia en MWC 2017 – Barcelona

Por Polo Tecnológico del Sur el 9 de marzo de 2017 en Blog

Más que un pabellón

La mayor parte de las notas de la última semana sobre el MWC 2017 destacan presentaciones orientadas a los mercados de consumo, o por parte de grandes corporaciones que copan el pabellón 3 de la feria (que comprende un total de 10 espacios si sumamos al cada vez más importante evento de emprendedores 4YFN) o eventualmente alguna conferencia que se dicta en el pabellón 4 en el cual la GSMA, organizadora del evento, tuvo el acierto de colocar este año la innovation city, una muestra de desarrollos tecnológicos de punta orientados al ámbito urbano. Sin embargo, la feria es mucho, mucho mas que versiones nuevas de smartphones que hacen prácticamente lo mismo que el año pasado, o un teléfono retro que no puede competir con las decenas de aparatos similares que se ven en los stands chinos en el resto del evento. Como bien destacan algunos periodistas expertos en el sector, sigue siendo una feria de telecomunicaciones móviles (donde el Smartphone es el último eslabón) donde los grandes números aún pasan por los proveedores de infraestructura, y las grandes estrellas fueron la Internet de las Cosas y la aplicación a la Movilidad de Nuevas Tecnologías.

El Salón de Barcelona

Es un título curioso, más aún cuando en un par de meses se desarrollará en la misma ciudad la exposición Automobile Barcelona, pero ciertamente ningún periodista de autos se sentiría desconcertado en este lugar. Y no me refiero estrictamente a la ubicua presencia de automóviles de toda marca y modelo, desde motos y citadinos hasta super autos, concept cars o camiones – conectados en todos los casos- se percibía una ansidedad generalizada por decir presente en este tema, pero con pocas definiciones concretas. En primer lugar es importante destacar que la movilidad conectada depende fundamentalmente de la presencia de rutas, y no me refiero a rutas físicas que también son necesarias, sino carriles de datos imprescindibles para la comunicación entre el vehiculo y su entorno. La conectividad de 5ta Generación es un puente fundamental hacia ese lugar como demostró telefónica con su prueba de manejo remoto, pero resulta insuficiente si no existe un protocolo unificado, como mínimo a nivel de países o regiones, que permita conducirse sobre él. Y lo que se vio en los stands fueron declaraciones de buena voluntad, demostraciones del potencial tecnológico (en simuladores, en realidad aumentada o virtual, con los omnipresentes HTC Vive u Oculus Rift), pero pocas iniciativas que nos permitan pensar en una implementación concreta en los próximos 5 años. Esto no significa que la movilidad autónoma no esté cerca ni mucho menos, la presencia destacada del tema implica un lugar en agendas de grandes recursos que nos obligan a pensar todo el tiempo en la proximidad de su despliegue, y la necesidad de estar listos con recursos incluso más invisibles que las redes o la sensorización, pero tan imprescindibles como ellos como son las regulaciones y los seguros Las charlas también canalizaron el enorme interés sobre el tema. Presentaciones de las automotrices, de Uber, aseguradoras, e incluso la presentación de Formula E y el lanzamiento del primer coche de carreras completamente autónomo lograron llenos contundentes que confirman que es “el” tema del momento, nadie quiere perderse un lugar aunque realmente no sepa bien dónde. Incluso fue nutrida la participación de autopartistas -como la alemana Bosch- con stands muy importantes y con buenas demostraciones, fuera del pabellón 3. Algunas curiosidades: El stand de Ford no tenía un solo vehículo, una decisión acertada teniendo en cuenta que varios de sus productos podían encontrarse en otros stands, y que la apuesta principal era la movilidad de mercaderías -no de personas- del futuro mediante una demostración en realidad virtual de un delivery que incluía autónomos y drones al balcón de casa. Una parte importante del stand de Nokia en el carísimo pabellón 3 (con precios que holgadamente superan los 1500 dólares el metro cuadrado) estaba dedicado a una pista de coches de juguete con características autónomas similares a las que podemos observar en una feria de robótica regional. Muchos stands tenían demostraciones similares, aunque con buen tino habían apuntado a autitos de menor escala.

Más allá de las ruedas

Otras presencias más importantes que notorias en la feria fueron la presencia de empresas que están haciendo realidad las promesas de uso del Big Data, como la Israelí que podía estimar a partir de su presencia en ciertas apps cuál era el tráfico de personas a los tres restaurantes que ofrecen comida china en Bahía Blanca, o las novedades en gadgets, wearables o dispositivos conectados que presentaban los no menos de 10 stands de startups coreanas diseminados a lo largo de todos los pablellones. También siguió siendo una visita recomendada el humilde y prácticamente oculto pabellón número 8, en el extremo más alejado de la exposición, y en particular su stand dedicado al grafeno, que año tras año muestra avances concretos en la materia: Un sensor que permite que los vehículos (también había autos allí!) puedan detectarse en medio de la niebla, baterías con capacidades casi milagrosas, sensores e incluso un sistema que implantado en la retina de una persona con ceguera adquirida le permite recuperar una parte de la visión y recuperar una parte importante de su independencia. Es muy difícil evitar emocionarse ante un planteo tan poderoso.